Tulipanes en la nieve

“Tendrías que ver como brotaban los tulipanes bajo la nieve, ¡era impresionante! Todo el invierno con el mercurio bajo cero y en cuanto salían los primeros rayos de sol se llenaba todo de flores”. 

Es nombrar los tulipanes e inevitablemente me imagino a mi abuelo en sus años yeyé flipando con el colorido de estos bulbos que resisten a los duros inviernos canadienses. Ya, ya… lo normal es pensar en una pradera holandesa, pero no me digáis que la escena de los brotes bajo la nieve no es fascinante!

Nostalgias a parte, el tulipán suele asociarse con Holanda -que produce unos tres mil millones cada año-, aunque algunos raritos pensamos en las primaveras de Canadá, pero el país que la ha convertido oficialmente en su flor nacional es Turquía, donde empezaron a cultivarlas en el siglo XI.

La verdad es que no sabía que los turcos les llamaron “tülbend” por su parecido con los turbantes árabes ni que fue un señor de Toledo el que los introdujo en Europa, pero cuando vi estos tulipanes jaspeados en la floristería no pude resistirme.

Ahora que están de temporada es el momento perfecto para hacernos con un ramillete y colocarlos en casa. No hace falta complicarse: los tulipanes frescos quedan perfectos en un jarrón transparente sin nada más, pero a mi me apetecía darles un toque silvestre y me salió lo que veis 😛

Mi objetivo era que los tulipanes no perdiesen protagonismo y no quitarles demasiada altura porque tienen unas hojas preciosas; así que salí al bosque en busca de flores y ramas silvestres, aunque confieso que también usé romero, la flor de una planta crasa y un poco de mirto.

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Puede que a primera vista no lo parezca, pero la técnica es muy sencilla. Además de las flores que hemos visto, también he utilizado una espuma hidratada, cortezas de árbol, un poco de lazo del que usamos para envolver regalos y un plato plano de pizarra (aunque también sirve una tabla de madera).

El primer paso es cortar la espuma a la medida adecuada y sujetarla con lazo a la base, teniendo en cuenta que si es demasiado fino cortará la espuma (lo ideal es un dedo de grosor) y que debemos ajustarlo bien para que el arreglo no se mueva una vez hecho. ¿Cómo? Se coloca la cinta debajo de la pizarra de forma que sobresalga por la parte más ancha, se pone la espuma sobre el plato y se hace un nudo fuerte de forma que la base quede unida a la espuma.

Ahora toca pinchar los tulipanes y cubrir todo el bloque (y las cintas que hemos usado para sujetarlo) con las flores silvestres. Un truco: coloca algunas ramas muy bajitas y los trozos de corteza para que cubran la espuma y después reparte el resto de forma que quede un efecto casual y campestre por todos los lados.

Et voilá!  Lo ideal es encontrar un sito donde se vea por todos los lados como una mesita o una ventana interior para que luzca en toda su plenitud.

Si os ha gustado ya estáis tardando en hacerlo y si os habéis quedado con ganas de saber más sobre los tulipanes podéis echarle un ojo a estos enlaces sobre su origensus variedades y la forma de plantar los bulbos.

¡Besazoooooos!

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